miércoles 13 de febrero de 2008, 17:05:27
ARTICULO
|
1 Comentarios
|
624 visitas
Quién no ha soñado con dejarse deslizar por laderas inmaculadas de nieve polvo, hundirse hasta desaparecer para a continuación elevarse en una nube de espuma, creo que todos alguna vez hemos tenido este sueño en el que de una forma dinámica éramos capaces de deslizarnos por interminables laderas sin fin.
Desgraciadamente esto en la mayoría de los casos no pasa de ser un sueño de muy difícil ejecución al que de alguna manera esperamos poder ver cumplido en una de nuestras múltiples escapadas a las estaciones de esquí o a las montañas.
Hoy la evolución de las tecnologías y el desarrollo de un amplio mercado, con un elevado número de potenciales clientes han propiciado la creación de modelos específicos de esquís que en marcados en la categoría de Freeride, ha acercado el Esquí fuera de pistas a los grupos de esquiadores de carácter tradicional. Este fenómeno no ha sido ajeno el mundo empresarial que ha visto como esta práctica se convertía en un buen reclamo para estos colectivos.
Sin entrar en si esta situación o actuación es correcta, creo que existe una marcada confusión en la práctica de esta modalidad de esquí. El Esquí fuera de Pistas o Esquí en Nieve no Tratada, versión más correcta aunque no tan sonora, es en realidad un modalidad independiente del Esquí tradicional que se desarrolla en las pistas balizadas, su práctica y aprendizaje es más profunda y requiere de unos conocimientos específicos muy alejados de esta práctica tradicional.
Si bien es cierto que en la mayoría de los casos este tipo de descensos se limita a los márgenes de las pistas balizadas, este hecho no disminuye el riesgo de su práctica, sino que puede acrecentarlo al disminuir la percepción del mismo por la proximidad de los espacios acotados. La solución a este problema se ha tratado de muy diversa manera por las estaciones de esquí, mientras en unas se han decantado por descatalogar de sus planos todo tipo de descensos, otras por el contrario han visto en su promoción un punto de inflexión con el que atraer a más esquiadores, todas estas formulas son totalmente validas y por si mismas no deberían ser fuente de controversia, desgraciadamente los hechos nos demuestran lo contrario pese a seguir dos tipos de modelos distintos los resultados son idénticos, cada año se producen varios accidentes en los que se ven involucrados esquiadores que realizaban este tipo de actividad.
Ante este tipo de situaciones la respuesta es sencilla a priori” La culpa es de la estación por no avisar” o “Esos esquiadores no tenían nivel,.etc.” pero se aleja de la verdadera realidad de la misma que es la falta de información sobre este tipo de Esquí. Dejarse deslizar por una zona no balizada es más complejo que llevar unos esquís último modelo o ser un experto, esta modalidad requiere de unos conocimientos y técnicas determinadas que nos permitan una gestión del riesgo acertada.
Esta práctica que se desarrolla en un medio tan cambiante como la montaña requiere de una gestión del riesgo muy alejada del perfil básico de los usuarios habituales de las estaciones de esquí. Todas las actividades realizadas en montaña, especialmente las practicadas en los periodos invernales, están sujetas a una serie de peligros tanto objetivos como subjetivos que son necesarios evaluar sobre el terreno, no se puede limitar a la mera lectura de un boletín de avalanchas, ni a llevar un aparato rescate victima de avalanchas (ARVA) o equipamiento con placas Recco.
Para la práctica del Esquí Fuera de Pista se hace necesario disponer de un material básico de seguridad compuesto por: casco, arva, sonda y pala; sino estar al tanto de su funcionamiento y uso, así como de sus limitaciones, además de conocer las Técnicas de Descenso por estos espacios.
Esta necesidad “material” es la que hace en la mayoría de los casos, debido a su coste elevado, lo que hace desistir a los practicantes de esta modalidad de su adquisición; sin embargo el disponer de éstos debería ser una condición básica para poder practicar este tipo de descensos.
Buscar fórmulas que permitan disponer de una manera temporal de este equipamiento o de profesionales adecuados para adquirir estos conocimientos es una de las tareas pendientes de las distintas empresas que gestionan las estaciones de esquí.
Para finalizar y con el animo de buscar el máximo disfrute de esta modalidad, lo mejor que podemos hacer es buscar la formula de adquirir los conocimientos adecuados para afrontar estos descensos con unos márgenes seguridad adecuados, bien de la mano de profesionales que tienen competencia en este campo (Técnicos Deportivos de Alta Montaña o Técnicos Deportivos de Esquí si se desarrolla la actividad desde un Telearrastre) o por el contrario a través de Federaciones o Clubs.
Lo que tenemos que tener claro es que “No hay mejor bajada que la que podamos repetir otra vez”.
Enviado por Quo_aquo el martes 4 de marzo de 2008
Añadir nuevo comentario